La hoja de ruta del golpismo latinoamericano contra el gobierno del presidente de Ecuador, Rafael Correa, resulta copia y calco de la ensayada en Venezuela, Bolivia y Argentina: si no es cuartelera (como en Honduras) o "supermoderna" (como en Chile), la democracia será calificada de "caudillista", "autocrática", "populista", "corrupta", "tropicalista", "narcotraficante", "terrorista", etcétera.